Uno de los mitos más extendidos en el mundo de la nutrición y de la alimentación es que tomar fruta después de las comidas, como postre, aumenta las calorías y hace que engordemos. Hoy, desde Pulsazione, vamos a desmontar este mito.

Toda la fruta, como sabemos, aporta numerosos nutrientes (agua, fibra, vitaminas, minerales…) pero también tiene un contenido en azúcar (concretamente en un tipo, la fructosa) bastante considerable.

Mito: la fruta como postre aumenta las calorias.

Es por esto principalmente por lo que se ha asociado el consumo de fruta, al consumo de azúcares y por tanto, de calorías. Si a esto le unimos la creencia de que tomar estos alimentos después de las comidas, como postre, producen una “fermentación en nuestro estómago”, debido precisamente a esos azúcares, el mito comienza a propagarse cual plaga.

Nada que ver, consumir una pieza de fruta después de comer, aporta exactamente los mismos nutrientes y las mismas calorías que hacerlo antes de comer, en el desayuno o en la merienda. Sucede lo mismo con cualquier otro alimento. Si se recomienda tomar en la media mañana o en la merienda, es sencillamente para evitar picoteos de otros alimentos más calóricos como dulces, snacks…

Así que, lo dicho, lo más importante es consumir fruta, y si es de temporada, mucho mejor, ya que en esa época ha alcanzado su punto óptimo de maduración, y por tanto estás incorporando todos sus nutrientes.

Fresas, melocotones, albaricoques, ciruelas, cerezas, nectarinas; además de plátanos y kiwis, que podemos encontrar todo el año, están de temporada. Aprovéchalo, son una bomba de nutrientes.